Quizás algún día los huecos que nunca llenamos fueron los precipicios donde debimos saltar. Pero ya están llenos, rebosan, y ni siquiera hay una parte de mí. Lo llamaban "el abismo de los invencibles"
jueves, 25 de abril de 2013
Autodestrucción
Ella es la número uno,
cumple estaciones detrás de los helechos,
espera entre farsas y farándulas mientras te espera
y ahí estás
con los hilos de otro títere,
y se ha caído, nadie la sujeta
porque no sabe cómo caminar
se le ha olvidado hasta respirar
prefiere el miedo real antes que su imaginación la destruya,
pero quiere más,
tantas embestidas como latidos,
ya nadie hace pactos con ella,
un día vendió su alma al diablo y noquiere sabe recuperarla.
cumple estaciones detrás de los helechos,
espera entre farsas y farándulas mientras te espera
y ahí estás
con los hilos de otro títere,
y se ha caído, nadie la sujeta
porque no sabe cómo caminar
se le ha olvidado hasta respirar
prefiere el miedo real antes que su imaginación la destruya,
pero quiere más,
tantas embestidas como latidos,
ya nadie hace pactos con ella,
un día vendió su alma al diablo y no
domingo, 10 de marzo de 2013
miércoles, 27 de febrero de 2013
lunes, 31 de diciembre de 2012
sábado, 29 de diciembre de 2012
Oasis
– No puedo correr más, mis piernas no son tan fuertes como las tuyas. Ni siquiera sé si existe, si es real... – dijo Caperucita
– Solo un poco más, ya casi hemos llegado al lago, te va a encantar – insistió El Lobo
– Llevamos tres meses corriendo, huyendo, diciéndome lo mismo Lobo...
– Confía en mí, vamos a llegar. Total, no pierdes nada, ¿no?
– Solo un poco más, ya casi hemos llegado al lago, te va a encantar – insistió El Lobo
– Llevamos tres meses corriendo, huyendo, diciéndome lo mismo Lobo...
– Confía en mí, vamos a llegar. Total, no pierdes nada, ¿no?
– Supongo... Pero ya hemos pasado muchos lagos y no paramos en ninguno
– Éste será el lago más bonito que jamás verás – dijo El Lobo tomándole la mano a Caperucita
Caperucita miró las manos entrelazadas, enredadas, demasiados nudos.
– Lo siento Lobo, yo me quedo aquí, estoy cansada de correr sin rumbo – le soltó la mano, y se fue.
– Éste será el lago más bonito que jamás verás – dijo El Lobo tomándole la mano a Caperucita
Caperucita miró las manos entrelazadas, enredadas, demasiados nudos.
– Lo siento Lobo, yo me quedo aquí, estoy cansada de correr sin rumbo – le soltó la mano, y se fue.
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